
"Y ahora inclusive menos aún que antes, porque ahora ya sabía a qué sabían los besos de sus labios y por eso la amaba más aún. Así que se tenía que casar o Belinda suicidarse porque, según Belinda, después de haber amado a Don Rodolfo tanto, al final acaba por no casarse, la vida lo que no valía era la pena de vivirse".
"Yo le di un beso y me volví a ver por vez postrera a Elke, nuestra camarada moribunda, aunque sin dejar que la emoción se viera, porque el deber del rey es no expresar sus emociones. Sentirlas puede, pero en cambio decirlas no conviene que las diga. ¡Si las expresase se tiraría llorando días enteros, con la cantidad de moribundos y de muertos que hay".
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