miércoles, 7 de julio de 2010

Aparición del Eterno Femenino contada por su majestad el rey - Ávaro Pombo



"Y ahora inclusive menos aún que antes, porque ahora ya sabía a qué sabían los besos de sus labios y por eso la amaba más aún. Así que se tenía que casar o Belinda suicidarse porque, según Belinda, después de haber amado a Don Rodolfo tanto, al final acaba por no casarse, la vida lo que no valía era la pena de vivirse".

"Yo le di un beso y me volví a ver por vez postrera a Elke, nuestra camarada moribunda, aunque sin dejar que la emoción se viera, porque el deber del rey es no expresar sus emociones. Sentirlas puede, pero en cambio decirlas no conviene que las diga. ¡Si las expresase se tiraría llorando días enteros, con la cantidad de moribundos y de muertos que hay".


"Por desgracia, lo que yo no tenía era ninguna duda: la vocecilla que le salió al decir Seporo y la fiebre sin bajar de los cuarenta era la señal del iceberg, que a la vista crees que sólo son trozos de hielo y debajo es la lengua desgajada entera de un glaciar a la deriva".

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