"Pero es absurdo decir al principio, a partir de ahí, o poco a poco. Esta sucesión temporal más bien la invento yo. Cuando se revisan papeles viejos, lo más difícil es enterarse de la historia a que aluden. Las palabras se hurtan a la cronología y recomponen un significado nuevo al aparecérsenos por otro orden" [C. M. GAITE, La reina de las nieves]."Sí, te comprendo. Y me gustaría mucho reanudar el diálogo contigo, enturbiado y truncado por mi culpa, por mi temor neurótico ante la transparencia de unos ojos que buscaban cobijo y aquiescencia en los míos, no en los de alguien a quien yo suplanto" [Ibid].

"Jirones de niebla momentánea" [Ibid].
"(...) la plataforma donde cantaban la chica rubia y las figuras moviéndose por aquel local sin esquinas veía también y hasta casi palpaba el horrible vacío posterior al posible apareamiento con aquella chica, las goteras en el techo de alguna habitación desconocida, los dos quietos, desnudos, tal vez tendidos boca arriba y tal vez ella preguntándome en qué piensas? ¿Lo has pasado bien" [Ibid].


"Pero es una forma muy especial la que tienes que huir de ella, me quedé pensando absorto, tras una bajada a los servicio para desbeber todo lo que había bebido, mojarme la cara y mirármela un momento reflejada en un espejo anónimo como el que toma tierra -tú siempre has huido de una forma rara. Huir o quedarme, he ahí el dilema" [Ibid].
"Pensaba vagamente en todos aquellos hombres y mujeres que a aquellas horas se escondían de algo, como yo, entre la masa anónima que hormiguea en los locales subterráneos de ciudades sin cuento, acogotados por el miedo de volver a la superficie para arrostrar sin ganas ni designio una noche de capa caída, ya exenta de ese iris momentáneo, que embelleció sus alas cuando alzó el primer vuelo, de retirada, solos, con el rumbo a merced de cualquier zigzagueo. Tras una mueca impenetrable todos esconden sus intenciones, aunque pocos recuerdan cuáles eran, si acaso las tuvieron, cómo fueron cambiando, a qué se han reducido sino al miedo. El miedo no se quiere recordar, porque ahí es donde anidan los mamuts. Todos huyen, humos, de lo mismo, de lo que hemos creído ir dejando enterrado a las espaldas según nos adentrábamos por caminos sin dirección. ¿Y por qué no te marchas a casa de una vez, si ya está todo visto, todo impulso agotado? Atrévete a mirar la cáscara amarilla del limón exprimido de la noche, tírala a la basura de una cochina vez, porque no da más zumo, y lo sabes de sobra" [Ibid].

No hay comentarios:
Publicar un comentario